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Injerto de Córnea

En enero de 2006, Claudio Plaza cursaba ingeniería comercial y usaba lentes de contacto cuando adquirió una gravísima infección al sumergirse en el agua. Se le produjo acantomeba en ambos ojos. Quedó ciego de la noche a la mañana. Tras un año de tratamiento con gotas, el oftalmólogo logró erradicar su infección. Sin embargo, el daño provocado era tan grande que había quedado completamente ciego. Su única solución era el trasplante de sus córneas.

Carlos Plaza, su padre, dice: “Fue terrible, súper complicado para toda la familia y para él por supuesto. Un joven de 25 años, estudiante, de la noche a la mañana queda ciego totalmente. No podía hacer sus cosas solo. Yo tuve que dejar de trabajar… ponerle gotas cada dos horas, llevarlo al neurólogo”. En abril de 2007 se sometió al trasplante de córnea de su ojo derecho y tres meses después al del ojo izquierdo. Hoy, con la ayuda de anteojos, ve prácticamente como antes y es considerado un éxito médico. “A mediados de este año me harán cirugía refractiva Lasik para tratar de dejarme sin anteojos”, cuenta Claudio.

Patologías delicadas
El astigmatismo suele ser una consecuencia en esta cirugía, pero esa visión borrosa, tras la ceguera total con la que llega gran parte de los pacientes a un trasplante, es un mal muy menor y reversible en gran medida. El trasplante de córneas es la única solución para aquellas personas que tienen una mala visión debido a un trastorno en esa zona del ojo. Queratocono, queratopatía bullosa secundaria a operaciones de cataratas, leucoma (opacidad de la córnea) o cicatrices corneales originadas por trauma, herpes, distrofias corneales o enfermedades congénitas, degenerativas o infecciosas producidas por lentes de contacto, como le ocurrió a Claudio, son las causas más comunes de un trasplante de córneas. La córnea es el lente que está delante del ojo. Junto con el cristalino, forma parte del sistema de enfoque. Permite que los rayos pasen hasta el interior del ojo para que se enfoquen en el cristalino y se forme la imagen en la retina. Por eso, y para una visión óptima, es indispensable que sea transparente.

En una hora
El trasplante de córneas es una cirugía más bien corta, que dura aproximadamente una hora. Luego de otras dos horas de reposo el paciente por lo general está en condiciones de regresar a su casa. Dependerá del tipo de actividad que realice, cuándo podrá reincorporarse a sus labores habituales, pero con las nuevas técnicas quirúrgicas, en unos tres o cuatro días ya se está desarrollando una vida prácticamente normal. A grandes rasgos, la técnica quirúrgica consiste en retirar la córnea dañada y suturar el injerto donado. El paciente debe estar muy atento a comunicar sus sensaciones físicas y reacciones para captar a tiempo cualquier síntoma de rechazo. Esta es una cirugía muy común y probadamente exitosa. En Estados Unidos se practican 40.000 cirugías al año. Aunque en Chile la cifra de procedimientos es infinitamente menor, al igual que en ese país, las tasas de fracaso del transplante son muy bajas. “En condiciones en que se debe cambiar toda la córnea incluyendo la capa celular o endotelio, si no hay vasos sanguíneos, puede llegar a más del 95% de éxito. Cuando hay vasos o ha habido rechazo previo, puede bajar a 75% de éxito”, explica el cirujano oftalmólogo de Clínica Pasteur, Rodrigo Donoso. “Estoy conforme y contento por todo este período. Es una cosa impresionante ver cómo le cortan la córnea que él tenía totalmente opaca como una nube, le ponen una nueva y queda completamente transparente”, relata Carlos Plaza, padre de Claudio. Las córneas, al igual que las válvulas cardíacas, piel y huesos, son considerados por la corporación del trasplante como tejidos. A diferencia de lo que ocurre con la donación de órganos vitales como hígado, riñón, corazón o pulmones, en que existe una lista de espera única nacional en el Instituto de Salud Pública, en el caso de tejidos como la córnea cada centro especializado tiene su propio listado de espera.

Donación de córneas
Según fuentes de la Corporación del Trasplante, a nivel nacional se creó en 2003 un programa de donación de córneas que comenzó a operar en ese mismo año en el Hospital Salvador. Consiste en que hay un coordinador encargado de preguntar específicamente a los familiares de fallecidos que no son donantes, si es que aceptarían donar solamente las córneas de su familiar. “El año pasado este programa incorporó con sus propios coordinadores a los hospitales San José y Sótero del Río. Gracias a esta medida, el 2007 se llegó a la obtención de 100 córneas, cifra muchísimo mayor a los años anteriores”, explica María Julia Muñoz, Relacionadora Pública de la Corporación del Trasplante.

Tomar conciencia
¿Por qué aún no se ha podido inventar algo que reemplace la córnea para prescindir del donante fallecido? ”Por lo especializado de este tejido. Debe ser y conservarse toda la vida totalmente transparente, con una cobertura epitelial que permita su lubricación lagrimal para mantener una superficie totalmente lisa para su refracción como principal lente que enfoca las imágenes en el ojo”, explica el doctor Donoso. –¿Qué diría a quienes no están de acuerdo con la donación de córneas? ”Que la córnea es sólo una capa transparente del tamaño de una uña o menor y muy delgada, que no se ve ni se nota, tanto en el vivo como en el fallecido, así es que no deforma ni cambia en nada el aspecto facial. Pero que no por lo invisible o insignificante, deja de ser importante para una persona o guagua que no podrá ver de por vida por la falta de donación. Que tomen conciencia que es la única oportunidad para cientos de personas que esperan por años de la generosidad de los familiares de los deudos para poder ver y desarrollar una vida normal”

por Angélica Cabello
Edicion especial El Mercurio 30 de mayo 2008

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